miércoles, 19 de diciembre de 2012

Los crasiers


Perdí la noción del tiempo. Estaba muy adolorido y además tenía una sed muy fuerte; pareciera que había pasado unos años en el desierto más cruel. Seguía mareado y los latidos de mi corazón eran tenues.
-Has dormido demasiado, pensamos que habías muerto -dijo Kenya sentada enfrente de mí observándome.
-Uh uh uh -intentaba responderle, pero no podía.
-No te esfuerces, desde la primera vez que te vi sabía que eras especial.
Kenya sirvió un poco de agua, se acercó de mí y estiró su brazo ofreciéndola gentilemte.
No pude tomarla puesto que mis brazos no me respondía, pareciera qué lo que sucedió el día anterior me había dejado agotado.
-Yo te ayudo -dijo sonriendo; tomó mi cabeza con su mano izquierda inclinándola y me dio de beber el agua- toda la aldea te teme y a la vez se siente segura.
Verás, Seintran era sólo un mito que nos cuentan nuestros padres; y con tu llegada lo hemos podido ver.
Kenya estuvo casi todo el día conmigo, me dio de comer y se dedicó a cuidarme.
La noche había arribado, y el viento silvaba con tremenda fuerza. Un búho se de detuvo en un árbol y su mirada parecía estar clavada sobre nosotros dos. Kenya empezó a alterarse y a modo de murmullo decía: 
-No ellos no, por favor, no, que no sean ellos.
Yo no me podía mover por el dolor y apenas sentía que no me recuperaba.
-Qu qué pa pa pasa -fue la única frase que podía articular.
-Son las señales de ellos, ¡¿no lo entiendes?! ¡corres peligro! -dijo mientras me miraba con desesperación- no sé quién ha mandado a traerlos.
-¿Qui quie quie quienes so son?
-No tienen un nombre que los identifique, nadie ha visto sus rostros, los he visto actuar una vez.
Son muy crueles y sádicos; mi corazón no se ha equivocado, además me ha dicho que tú jugarás un papel importante y que has venido a cambiar el destino de los que vivimos.
Comenzó a llover y relampaguear. Era una lluvia torrencial y con la noche demasiado oscura de aquel día era una combinación espectacular.
Kenya se asomó por la puerta, lo que se veía era una oscuridad muy densa.
Un trueno cayó en el árbol que se encontraba el búho haciendo eco en todo el lugar.
Sonó un portazo de repente, lo que hizo que estuvieramos alerta. Entraron Amy, Dax y Seintran totalmente mojados.
-Kenya, mi más preciado tesoro e hija mía, tenemos que salir- dijo Amy con mucha ternura.
-¡Nooooooooo! -gritó Kenya al unísono- vienes con ellos, pude sentirlo y vi sus señales, él no merece esto, ustedes lo vieron como una amenaza cuando ni si quiera le dieron una oportunidad.
-¡Escucha tus palabras Kenya!, casi mata a Seitran y aún así lo defiendes .dijo Dax enfurecido- Es una amenaza que no podemos controlar por eso es que los hemos llamado.
-Niña, te he observado durante un largo tiempo y durante tus caminatas por la montaña dos veces has estado en peligro, tus atacantes han sido entrenados y no fueron comunes, tienes algo valioso dentro de ti que ellos quieres. ¿Crees que tú sola hubieras podido con ellos?
Por supuesto que no, yo te he defendido no sólo porque tú eres especial, sino porque eres parte de la aldea que mis ancestros y yo hemos jurado proteger con nuestra propia vida.
Kenya se hincó y rompió en llanto.
-Vamos hija es tiempo de que los Crasiers hagan su trabajo.
-¡Lutus inpan! -exclamó Kenya mientras sus manos intentaban contener sus lágrimas.
-¡Tiene que ser una broma! -dijo Amy- ni si quiera lo conoces, no sabes si es de fiar y aún así quieres atormentar a tu alama viendo lo que se realizará a continuación.
Detrás de ello entro un ser que caminaba demasiado encorbado; pareciera que arrastraba las muñecas.
Su vestimenta era una túnica negra, todo indicaba que su cabello era demasiado largo ya que era lo único que se le podía ver y también era arrastrado.
-Eres una niña muy inocente jajajaja -se echo a reir- no sé quién eres, y no me importa, conoces las palabras, pero deberías saber que para llevar a cabo ese acto debes de poseer un corazón más puro que el agua o llevar un vínculo directo.
Sin embargo, de no ser así pagarás con tu vida.
Amy levantó a Kenya, Dax y Seintran se acercaron a ella también e hicieron un círculo como protector.
-No dejaré que la toques -dijo Amy mientras los miraba con una fiera que está dispuesta a defenderla a muerte.
Seitran estaba aún con el brazo diestro herido, sien embargo, empuñó su espada por si la situación se saliera de control.
Entraron los demás Crasiers, el resto parecían ser muy altos y eran ocho.
Vestían igual que el primero y sus caras estaba cubiertas por máscaras echas de madera y con signos diferentes grabados en la frente.
Kenya codeó a Amy y Seitran para ponerse enfrente.
-Estoy conciente de la delicadeza de lo que cité, así que adelante.
Tres Crasiers se pusieron al rededor de ellos formando una especie de triángulo. Un cuarto se había adentrado en el triángulo e iba directo hacia Kenya.
-Ustedes tres sálganse que este asunto no les concierne -dijo el que no tenía ninguna máscara.
Al finalizar estas palabras sólo pude ver como tres líneas negras salían detrás del Crasier que se acercaba y escuché cómo jadeban Dax, Amy y Seintran.
La escena sucedió demasiado rápido que no la pude captar claramente. Cuando sucedió esto el cuarto Crasier se quedó estático y observé que otros tres que estaban detrás de él habían lanzado un látigo cada uno; pareciera que estaba diseñado para atrancarse cuándo se tocaba en sí mismo.
Con un fuerte jalón fue necesario para sacarlos de aquel triángulo formado por los crasiers. Se aproximaron hacia ellos y les pusieron un pie en la cara y con ambas jalaban el látigo a manera de asfixiarlos, pero no lo hacían; lo repetían una y otra vez cómo si adiestraran a un animal salvaje.
-No me gusta repetir las órdenes, pero si así lo deciden, verán que con amabilidad los hacemos entrar en razón - sonrió.
Sin nadie que se interpusiera para el ritual, comenzaron.
La tomó por el cuello y repitió unas palabras las cuáles no llegué a comprender, sacó un cuchillo  y le cortó la ropa de manera que su espalda estuviera descubierta.
Ahora el Crasier sacó una pequeña daga que era negra y le hizo un corte que iba en toda su columna. Kenya sólo cerró los ojos y apretó los dientes a manera de soportar el dolor y no producir ningún grito.
-Lo soportas muy bien para ser una niña.
Kenya no respondió, este acto le molestó al y de una de sus bolsas sacó una pequeña botella llena de un líquido verdoso.
Bebió un pequeño sorbo y el resto se lo echo en la herida recién hecha.
Al sentir cómo recorría el líquido en su piel Kenya empezó a gritar y a retorcerse de dolor. La escena era desgarradora y yo sólo sentía un gran deseo de venganza hacia ellos por lo que le estaban haciendo.
Kenya empezó a tener convulsiones y escupió sangre, se desmayó y después de unos minutos despertó.
Un quinto crasier se acercó y en un frasco metió la mano y sacó una serpiente, la cual se le enredó en el brazo y la acercó hacia el charco de sangre y tomó un poco. Se bajó del brazo del crasier y comenzó a atacarlo.
-Fetus strumben cleil -dijo el crasier y la serpiente regresó se le subió por el brazo hasta llegar al frasco y meterse.
-Parece que eres alguien que guarda un vínculo directo, además de un corazón muy puro, la ley es sencilla y se tiene que seguir, te has ganado el derecho de ver, sin embargo, ellos tres tienen que irse o esperar lejos de aquí.
Tu alma y tus ojos encierran secretos muy profundos niña, veremos si nos volvemos a cruzar en el camino.
Hermanos es tiempo de comenzar y veamos si podemos llevarnos algo valioso -dijo el Crasier encorbado.
Los otros tres crasiers sacaron a Dax, Amy y Seitran.
Todo estaba listo y los nueve crasiers me miraban fijamente, Kenya presenciaba todo desde un rincón.
Uno de ellos abrió un recipiente y de ellos salieron nueve serpientes. Todas se habían formado y veían al que parecía el líder.
-Trem mestus fosterlang -dijo mientras me señalaba.
Las serpientes se fueros hacia mí y se distribuyeron para rodearme.
-Treux -mencionó y las serpientes me mordienron.
Al ver esto Kenya se echó a llorar, parecía que le afectaba lo que me hacían, sin embargo, no sé por que, puesto que sólo hemos convivido muy poco.
Sentí el veneno cómo iba recorriendo todo mi cuerpo, volvía a tener esa sensación de que me mareaba, pero esta vez veía desde arriba mi cuerpo tendido en el piso.
-¿Esto muerto? -me pregunté a mí mismo.
Otro de ellos se acercó a mi cuerpo y me dio una pósima, puso su mano izquierda en mi frente y mencionó unas palabras muy extrañas, las nueve serpientes cayeron y pude ver que de su cuerpo salía una extraña luz blanca.
Se unieron todas las luces y formó la silueta de una serpiente de nueve cabezas, vi todo lo que sucedía sin saber que hacer.
Otro crasier encendió una antorcha y puso a calentar una pequeña vara puntiaguda. Cuándo estuvo al rojo vivo, en mi pecho marcó unos signos extraños; caí en ese momento y lo único que veía era el piso.
La serpiente de nueve cabezas se sitúo arriba de mí y sólo me observaba.
-Ya es tiempo -dijo el líder- tenemos que llevarlo con nosotros.
Otro crasier sacó un tridente y Kenya intentó intervenir, sin embargo, la fuerza y velocidad de ellos era sobrehumana y uno la tomó por la garganta. Amy intentó derribar la puerta junto con Dax y Seitran, pero fue inútil.
-¡Nooooooooo!, no lo hagan por favor -dijo Kenya llorando.
El crasier la aventó hacia dónde había caído mi alma y le dió un azote certero en dónde tenía la herida y dio un grito desgarrador.
No soportaba el verla sufrir así que enojé demasiado y sentí que de mi alma liberaba dos energías que no sé cómo explicarlas.
-Mátala, nos la llevaremos también -ordenó el del cabello largo.
En ese preciso momento esas energías se dispararon, una hacia mi cuerpo y la otra hacia el crasier que iba a quitarle la vida a Kenya.
La levantó y la amagó con un cuchillo y se quedó observando al líder y le aventó el cuchillo.
Aquella energía había tomado posesión del cuerpo del crasier y puso a kenya detrás de él. El líder sonrió y con un habilidad sorprendente atrapó el cuchillo.
-Vaya vaya vaya, así que después de todo no eres alguien común -dijo mientras analizaba el cuchillo- ¿acaso crees que para alguien normal íbamos a venir todos?.
¿Has olvidado cómo hace miles de años nos corrompiste y así nos convertimos en lo que somos ahora?, yo no. 
Pero veo que tu otro lado fue encerrado contigo, y que también está presente, lo que no me queda claro, por que elegiste a este muchacho.
Mientras ellos discutían la otra energía tomo posesión de mi cuerpo e hizo incorporalo, al ver esto dos crasiers lanzaron un ataque con sus látigos, pero mi cuerpo los detuvo con ambas manos.
Esto hizo enfurecer al resto de los crasiers, así que otros dos lanzaron las dagas negras, pero fallaron.
Mi cuerpo se acercó hacia dónde estaba mi alma y la absorbió con la boca, poco a poco iba regresando a mi cuerpo, pero no tenía control nuevamente, me coloqué adelante de Kenya y al lado del crasier que la había defendido.
-Ustedes dos y nosotros tenemos que arreglar las cosas del pasado -dijo un crasier que había lanzado un cuchillo.
-Pero ahora no es el momento para arreglarlo -dije mientras los veía.
-Vamos, esto es una reunión de viejos amigos así que regrésanos a Hike para que nos vayamos.
-Lo haré porque a cada uno de ustedes los quiero matar con mis manos y no con las de Hike -dijo el crasier que estaba a mi lado y poco a poco se recuperó en sí.
Cuando Hike se juntó con los suyos, aquella energía que lo había controlado entró por mi nariz y sentí cómo se unía con la otra que había hablado.
-Ya es tiempo, tenemos que irnos ya nos veremos en otra ocasión -dijo Hike.
Los nueve crasiers salieron por la puerta uno por uno, sólo uno se quedó atrás y regresó a las serpientes a su contendedor.
Salió y alcanzó a los suyos.
Me volteé y miré a Kenya.
-Eres de un buen corazón Kenya, el tiempo te dará las respuestas que buscas en lo más profundo de tu ser, yo te cuidaré a ti y a Llewelyn.
-Desde aquel día que encontré a Llewelyn sentí algo especial en él, me conforta y me hace sentir segura y a la vez me miedo, pero a pesar de eso no me quiero alejar.
Entraron los demás atónitos y horrorizados después de contemplar lo que sucedió.
-Ustedes serán quienes escriban una nueva historia, y quizá sea el capítulo final.
Después de pronunciar estas palabras sentí cómo esas energías se iban adentrando en lo más profundo de mí, hasta el momento que dejé de sentirlas.
-¿Quién eres realmente Llewelyn? - me preguntó Kenya mientras su madre la abrazaba.
-No lo sé.
-Sea quien quiera que seas, me salvaste la vida, gracias.
-Realmente no sé si lo hice yo.
-Cómo agradecimiento compartirás un cuarto en nuestra casa, ¿estás de acuerdo madre? -le preguntó mientras me veía atentamente.
-No me agrada la idea, pero Kenya es lo más valioso para mí, no intentes hacerle nada a ella, porque si le haces algo, verás como te va.
-Mi intención no es causar daño, vengo de dónde me ha sido arrebatado todo y en mi corazón hay mucho dolor, usted tiene a Kenya yo en cambio, estoy solo en este mundo.
-Es tiempo de que nos vayamos de aquí, tienen que dormir un poco -dijo Seintran- yo cuidaré la aldea.
Dax y Seitran se fueron, nosotros tres caminamos hacia la casa de Amy, una vez que habíamos llegado Kenya y yo nos desvanecimos al mismo tiempo.










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