
Hace tiempo con una obsesión de querer ser un guerrero, cuestioné a un guerrero que su vida había sido siempre estar en eternas, crueles y duras batallas, cuyo rostro marcado por la edad y cicatrices de batalla, y ojos que destilaban sabiduría y una mirada penetrante, me dijo:
-Adelante he de escuchar y responder con verdad a tus preguntas.
Al escuchar el tono de su voz y sorprendido por la forma de reacción de el guerreo sabio. Medité un pequeño rato en mi mente y me pregunté: ¿ por qué un se como él ha reprendido de manera agradable y cortés ante mi?, yo que a su lado no soy nada ni nadie. Desconcertado realizé mi primera pregunta:
-¿necesito valor para enfrentarme en batalla con mis enemigos?.
Él de manera simple me dijo:
-El valor es enfrentar tu más grandes miedos, para enfrentar a tus miedos es necesario tener un motivo para el cual hacerlo. Cuando encuentres una razón para enfrentar a tus miedos, el valor es algo que obtienes de manera natural.
Ahora que sabes de donde proviene el valor, necesitas comprender como obtener una razón para pelear, es muy sencillo, conócete, enfréntate a ti mismo, y decide que vas a hacer con el tiempo que tienes, ya que no puedes decidir cuando morirás, pero si puedes decidir que hacer con el tiempo que tienes en tu vida.
No era sencillo entender lo que el viejo me decía, ya que yo no conocía nada del valor, simplemente deseaba ser guerrero para obtener algo de respeto, y para poder sentirme parte de algo importante.
El anciano me miró a los ojos, su cara esbosaba una sonrisa la cual inspiraba confianza. Al verlo a los ojos sentí una mirada cálida llena de amor, que para ser de un guerrero más bien era como la de un padre tratando de enseñar algo importante a un pequeño hijo.
Era momento de cuestionarlo y sin darme cuenta, había aprendido con una sola respuesta que él me había dado, le pregunté:
-¿cómo puedo ser tan sabio como usted?
El guerrero viejo observó al cielo y con tono pausado y suave dijo:
-El ser sabio no es saber mucho de lo que nos rodea, no es conocer muchas estrategias bélicas, no es saber mucho de armas, de corazas y demás. El ser sabio es aprender a valorar la vida, los que realmente te quieren, aprender a convivir en armonía con todo lo vivo o lo no vivo que te rodea, disfrutar cada momento, cada día, vivir en el presente, en fin, ser sabio es aprender a ser feliz.
Al escuchar esto, simplemente pensé en cuanto tiempo había perdido, ya que día tras día, mes tras mes, año tras año, me la había pasado entrenando con una espada y un arco, no me percaté que por mi obseción de querer llegar a ser un guerrero había perdido amigos, disfrutar un día soleado, disfrutar de la lluvia, entre muchas otras cosas.
Sin más que hacer llevé a cabo mi última pregunta:
-¿cualquiera puede ser un guerrero?
El viejo simplemente me dijo:
Aún no has entendido nada de lo que te dicho. Claro que cualquiera puede llegar a ser un guerrero y uno muy admirable, la más grande batalla es la vida misma, es cuando en realidad se muestra si eres un guerrero. Ya que en la vida te enfrentas a problemas en los cuales tu tienes que tomar buenas decisiones, en la vida los problemas son más duros que la flecha de un arco muy tensado, ya que estos te pueden herir en lo más profundo del corazón, esas heridas no son fáciles de sanar, ya que la única cura que existe para sanar es el tiempo, y la fuerza de voluntad. Los milagros existen, ya que la vida es un milagro y tu que estás vivo, siempre pides ver un milagro, y no puedes darte cuenta que tu ya eres uno.
Estas fueron las palabras del viejo guerrero sabio, después de eso simplemente se apartó de mi y se fue caminando hacia el bosque, entre los árboles, ramas y el río que adornaban al bosque verde lleno de vida.
Una repentina lluvia se hizo presente y aprecié que la las gotas que caían no tocaban al viejo, era como si no lo quisieran mojar y lo evadían. Fue entonces cuando pensé:
-Te has equivocado viejo, por fin aprendí algo de ti, y es que si tu respetas a la vida, la vida te dará su respeto.
Especial dedicatoria a: Mi hermano Chuchito, Michel Gabriel y compañía, Hugo, Mar, Nelly, Mi creador, A.S M,G,R,U,S,Z,J.
-Adelante he de escuchar y responder con verdad a tus preguntas.
Al escuchar el tono de su voz y sorprendido por la forma de reacción de el guerreo sabio. Medité un pequeño rato en mi mente y me pregunté: ¿ por qué un se como él ha reprendido de manera agradable y cortés ante mi?, yo que a su lado no soy nada ni nadie. Desconcertado realizé mi primera pregunta:
-¿necesito valor para enfrentarme en batalla con mis enemigos?.
Él de manera simple me dijo:
-El valor es enfrentar tu más grandes miedos, para enfrentar a tus miedos es necesario tener un motivo para el cual hacerlo. Cuando encuentres una razón para enfrentar a tus miedos, el valor es algo que obtienes de manera natural.
Ahora que sabes de donde proviene el valor, necesitas comprender como obtener una razón para pelear, es muy sencillo, conócete, enfréntate a ti mismo, y decide que vas a hacer con el tiempo que tienes, ya que no puedes decidir cuando morirás, pero si puedes decidir que hacer con el tiempo que tienes en tu vida.
No era sencillo entender lo que el viejo me decía, ya que yo no conocía nada del valor, simplemente deseaba ser guerrero para obtener algo de respeto, y para poder sentirme parte de algo importante.
El anciano me miró a los ojos, su cara esbosaba una sonrisa la cual inspiraba confianza. Al verlo a los ojos sentí una mirada cálida llena de amor, que para ser de un guerrero más bien era como la de un padre tratando de enseñar algo importante a un pequeño hijo.
Era momento de cuestionarlo y sin darme cuenta, había aprendido con una sola respuesta que él me había dado, le pregunté:
-¿cómo puedo ser tan sabio como usted?
El guerrero viejo observó al cielo y con tono pausado y suave dijo:
-El ser sabio no es saber mucho de lo que nos rodea, no es conocer muchas estrategias bélicas, no es saber mucho de armas, de corazas y demás. El ser sabio es aprender a valorar la vida, los que realmente te quieren, aprender a convivir en armonía con todo lo vivo o lo no vivo que te rodea, disfrutar cada momento, cada día, vivir en el presente, en fin, ser sabio es aprender a ser feliz.
Al escuchar esto, simplemente pensé en cuanto tiempo había perdido, ya que día tras día, mes tras mes, año tras año, me la había pasado entrenando con una espada y un arco, no me percaté que por mi obseción de querer llegar a ser un guerrero había perdido amigos, disfrutar un día soleado, disfrutar de la lluvia, entre muchas otras cosas.
Sin más que hacer llevé a cabo mi última pregunta:
-¿cualquiera puede ser un guerrero?
El viejo simplemente me dijo:
Aún no has entendido nada de lo que te dicho. Claro que cualquiera puede llegar a ser un guerrero y uno muy admirable, la más grande batalla es la vida misma, es cuando en realidad se muestra si eres un guerrero. Ya que en la vida te enfrentas a problemas en los cuales tu tienes que tomar buenas decisiones, en la vida los problemas son más duros que la flecha de un arco muy tensado, ya que estos te pueden herir en lo más profundo del corazón, esas heridas no son fáciles de sanar, ya que la única cura que existe para sanar es el tiempo, y la fuerza de voluntad. Los milagros existen, ya que la vida es un milagro y tu que estás vivo, siempre pides ver un milagro, y no puedes darte cuenta que tu ya eres uno.
Estas fueron las palabras del viejo guerrero sabio, después de eso simplemente se apartó de mi y se fue caminando hacia el bosque, entre los árboles, ramas y el río que adornaban al bosque verde lleno de vida.
Una repentina lluvia se hizo presente y aprecié que la las gotas que caían no tocaban al viejo, era como si no lo quisieran mojar y lo evadían. Fue entonces cuando pensé:
-Te has equivocado viejo, por fin aprendí algo de ti, y es que si tu respetas a la vida, la vida te dará su respeto.
Especial dedicatoria a: Mi hermano Chuchito, Michel Gabriel y compañía, Hugo, Mar, Nelly, Mi creador, A.S M,G,R,U,S,Z,J.
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