viernes, 14 de agosto de 2009

Siguiendo un camino sin rumbo.

Amaneció, el primer rayo del sol me dio justo en la cara, por lo cual me desperté. Los lobos ya estaban de pie, pareciera que los lobos ya estaban listos para seguir su camino.
El lobo más pequeño se me acercó y me lamió la mano, eso gesto indicaba que era tiempo de que ellos partieran y así fue, los lobos se fueron. Pensé que su camino ya estaba trazado, por el contrario el mío no, tampoco me podía quedar en aquella cueva, la cual no era agradable para vivir, al menos me ofrecía algo en que refugiarme por las noches.
De pronto escuche las pizadas de un caballo que se acercaba trotando, eso no era bueno ya que me encontraba muy lejos de cualquier aldea, con demasiada cautela espíe quien era. Vi un caballo negro con coraza de guerra, quien cabalgaba al caballo era un centinela del ejército temible. La figura del centinela imponía respeto y miedo, era un guerreo de dos metros, que portaba un casco de guerra, era un guerrero musculoso de piel blanca, su mirada reflejaba demasiada maldad, inspiraba miedo, tenía unos ojos negros los cuales parecieran que no tuvieran fondo. Cuando lo veía a los ojos sentía una sensación muy rara, la cual pareciera que su mirada cortara mi vida, me faltaba el aire cuando lo veía a los ojos, era algo inexplicable, pareciera que con esos ojos negreo llenos de irá pudiera ver a trabes de mi.
El guerrero observó todo lo que le rodeaba, el centinela soltó un gritó desgarrador, el cual hasta tensó el aire, el grito me paralizó de miedo y como pude trate de esconderme en lo más profundo de la pequeña cueva.
El guerrero dijo:
- Este es un buen lugar estratégico, acá descansaremos y a la mañana siguiente tomaremos la aldea más cercana.
El caballo dio la vuelta y regresó por donde llegó.
No podía quedarme ahí, era demasiado peligroso, decidí partir, tomé un poco agua del río donde habían caído los lobos, no podía llevarme agua ya que no tenía en que almacenarla. Caminé siguiendo cuesta abajo del río, ya que era la única salida que tenía.
Así caminé todo el día hasta que llegará la noche, dormí a lado del río, por un momento pensé que el río no tenía fin. Pasó la noche era hora de ir hacia adelante, bebí nuevamente del mismo río, no tenía nada para comer, sólo me quedaba el agua que el río me brindaba.
Era hora de descansar la noche iba a llegar pronto y ya no podía dar un paso más, por lo cual necesitaba dormir hasta que el sol volviera a salir. El amanecer se hizo presente, retomé el sendero por el cual andaba y en una hora llegaba al fin del río. Era demasiado mi esfuerzo que había realizado, ya no podía caminar más, el sol quemaba como nunca lo había sentido, pensé que hasta aquí era el fin de camino ya que no había comida desde hace tres días.
Caí boca abajo porque ya no tenía energías para seguir, pensé que en ese mismo lugar había llegado la hora de mi muerte, la muerte no me asustaba ya que si moría me podría reunir con mi hermano, mi familia y los integrantes de mi querida aldea.
El río provocó una ola que llegó hacia donde estaba tirado, la ola me cubrió por completo, empecé a sentir que algo brincaba sobre mi espalda, era increíble lo que eran, eran dos grandes pescados, dejé que los pescados se asfixiaran para después comerlos.
Comí los manjares, bebí las últimas gotas que podía beber de aquel río y al río le dije:
-Gracias por todo querido río -dije mientras me incorporaba-.
me despedí del río y proseguí mi camino.
He vuelto a caminar otro día entero, ahora frente a mi, hay una montaña colosal, que por su tamaño el rodearla me tomaría aproximadamente una semana, era más sencillo y a la vez más arriesgado escalarla.
Nuevamente la noche me había alcanzado, era hora de dormir, ya que ahora lo que tenía que superar era una montaña gigantesca. Antes de dormir me pregunté:
¿Cuál es mi camino?, si este es mi camino ¿hacia dónde voy?. Después de preguntarme eso, caí rendido de cansancio.

viernes, 7 de agosto de 2009

El comienzo.

Empezaba a llover y me quedé solo. Pensé en unas hora cera la noche, es momento de encontrar un refugio que me cubra de esta lluvia. Proseguí por la vereda más cercana la cual me llevó a una pequeña cueva, a la cual era pequeña y solo un pequeño rayo de luz que la luna me brindaba, era lo único que iluminaba la entrada. Decidí acampar ahí.
A lo lejos había una jauría de lobos los cuales aullaban a la luna. Los observé por un tiempo.
Con la lluvia y los lobos cerca de un río cuya corriente era demasiado fuerte, un lobo resvaló. Los otros lobos al ver lo que pasaba con uno de sus camaradas, sin pensarlo decidieron ayudarlo, no les interesaba si su vida la ponían en riesgo dos de ellos se aventaron al río para traerlo a la orilla. Mientras los 4 más pequeños de la jauría buscaban como ayudar a sus hermanos, empezaron a correr hacia el mismo sentido que la corriente arrastraba a sus tres integrantes de equipo.
Más adelante había un árbol pequeño, pero de buena madera, los pequeños trataron de tirarlo, se impulsaban y aventaban sus cuerpos para derribarlo, no tuvieron éxito. Después de su intento fallido, un trueno se hizo presente cayendo justo en las raíces del árbol, al impactarse el trueno en las raíces del árbol, éste cayó en el río, de una orilla a otra.
Los tres lobos que se encontraban en el río, luchaban ferozmente para salvar sus propias vidas, la corriente los jalaba demasiado rápido, así que cuando llegaron al árbol, recibieron un fuerte golpe en el estómago, sin importancia ellos se sujetaron con las últimas fuerzas que les quedaban. Los cachorros al ver esto, cada uno de ellos mordieron una de las raíces del árbol y tratando de jalar el árbol a tierra firme, su esfuerzo era inútil. Algo dentro de mi me impulsó a ayudar a la jauría de lobos, dentro de mi una voz interna me dijo:
-No cometas el mismo error dos veces.
Me apresuré para auxiliar a la jauría, los cachorros me vieron y como si supieran que los iba a ayudar se abrieron haciéndome un pequeño espacio, para que tiráramos juntos del árbol, simplemente no podíamos mover el árbol, uno de los tres lobos que estaban luchando por su vida, parecía que era vencido. Los cachorros se percataron de eso y fue increíble lo que pasó, los cachorros sacaron una fuerza sobrehumana la cual permitió que ellos cuatro trajeran el árbol a la orilla, al ver esto simplemente tomaba a cada lobo y lo ayudaba a ponerlo en tierra.
Al poner al último lobo a salvo, la tormenta se desvanecía.
Como agradecimiento no sé si así fue, el equipo de lobos permanecieron conmigo hasta que saliera el sol, después de presenciar eso, derramé unas lágrimas ya que me recordaban porque en este momento me encontraba en este sitio.
Mi historia es parecida a la que los lobos habían vivido, ya que yo me encontraba en este lugar gracias del amor de mi hermano. Provengo de una aldea donde todos eran pescadores y campesinos, éramos una aldea humilde, todos nos cuidábamos unos a los otros, como una gran familia. Un día lluvioso de noche, llegó corriendo un guardia y nos habló de que la aldea estaba en peligro, ya que un general del ejército temible había amenazado que mañana todos seríamos sus prisioneros , para mantener a su ejército bien alimentados.
El ejército temible, era tan solo una leyenda, eso pensábamos todos. La leyenda era contada de generación en generación, el ejército temible, estaba conformados con soldados desalmados que no les importaba matar para obtener lo que querían, eran seres que toruraban por diversión.
Esa misma noche se realizó una junta de emergencia, era visible que no íbamos a ganarles ya que no somos guerreros, pero tampoco permitiríamos que nos tomaran para utilizarnos y darnos tratos humillantes, así que a primera hora de la mañana todos los hombres pelearían para proteger a sus familias humilde y la aldea que con cariño los había acogido.
El plan ideado fue que mujeres y niños escaparan esa noche, yo deseaba pelear, mi hermano mayor no lo permitió y me exigió que me fuera y me dijo:
-Corre, sálvate, yo voy a estar bien. Tú tan sólo eres un niño de 15 años, huye pronto y recuerda que siempre voy a estar contigo.
Con lágrimas en los ojos me retiré de mi aldea. Dos días después regresé a mi aldea, todo había sido destruido, no había nadie.
Triste decidí irme lejos ya que lo que fue mi hogar ahora no era nada, todo estaba devastado.
Al recordar esto unas lágrimas rodaron por mis mejillas, un lobo pequeño se recargó a mi lado y lamió mi cara, ese gesto me hizo sonreír, ya que era como si no estuviera solo.
Recordé lo que el viejo me había dicho que necesitaba un motivo para luchar, por fin lo encontré es la venganza. Me haré un guerrero y lucharé contra el ejército temible. El jefe de los lobo me miró a los ojos, como si me quisiera decir algo, volví a escuchar la misma voz que anteriormente me había hablado y me dijo:
-La venganza sólo te va a segar, el vengarte no se llevará tu dolor, ¿ tu hermano hubiese deseado que hiceras eso?, el dió su vida por ti, ¿esa es la forma de agradecerle?.
Al escuchar eso me quedé pasmado, por un momento pensé que era mi hermano. Ya eran altas horas de la noche así que decidí dormir un poco ya que me esperaba un día largo.

martes, 4 de agosto de 2009

Me proclamaré guerrero.




Hace tiempo con una obsesión de querer ser un guerrero, cuestioné a un guerrero que su vida había sido siempre estar en eternas, crueles y duras batallas, cuyo rostro marcado por la edad y cicatrices de batalla, y ojos que destilaban sabiduría y una mirada penetrante, me dijo:
-Adelante he de escuchar y responder con verdad a tus preguntas.
Al escuchar el tono de su voz y sorprendido por la forma de reacción de el guerreo sabio. Medité un pequeño rato en mi mente y me pregunté: ¿ por qué un se como él ha reprendido de manera agradable y cortés ante mi?, yo que a su lado no soy nada ni nadie. Desconcertado realizé mi primera pregunta:
-¿necesito valor para enfrentarme en batalla con mis enemigos?.
Él de manera simple me dijo:
-El valor es enfrentar tu más grandes miedos, para enfrentar a tus miedos es necesario tener un motivo para el cual hacerlo. Cuando encuentres una razón para enfrentar a tus miedos, el valor es algo que obtienes de manera natural.
Ahora que sabes de donde proviene el valor, necesitas comprender como obtener una razón para pelear, es muy sencillo, conócete, enfréntate a ti mismo, y decide que vas a hacer con el tiempo que tienes, ya que no puedes decidir cuando morirás, pero si puedes decidir que hacer con el tiempo que tienes en tu vida.
No era sencillo entender lo que el viejo me decía, ya que yo no conocía nada del valor, simplemente deseaba ser guerrero para obtener algo de respeto, y para poder sentirme parte de algo importante.
El anciano me miró a los ojos, su cara esbosaba una sonrisa la cual inspiraba confianza. Al verlo a los ojos sentí una mirada cálida llena de amor, que para ser de un guerrero más bien era como la de un padre tratando de enseñar algo importante a un pequeño hijo.
Era momento de cuestionarlo y sin darme cuenta, había aprendido con una sola respuesta que él me había dado, le pregunté:
-¿cómo puedo ser tan sabio como usted?
El guerrero viejo observó al cielo y con tono pausado y suave dijo:
-El ser sabio no es saber mucho de lo que nos rodea, no es conocer muchas estrategias bélicas, no es saber mucho de armas, de corazas y demás. El ser sabio es aprender a valorar la vida, los que realmente te quieren, aprender a convivir en armonía con todo lo vivo o lo no vivo que te rodea, disfrutar cada momento, cada día, vivir en el presente, en fin, ser sabio es aprender a ser feliz.
Al escuchar esto, simplemente pensé en cuanto tiempo había perdido, ya que día tras día, mes tras mes, año tras año, me la había pasado entrenando con una espada y un arco, no me percaté que por mi obseción de querer llegar a ser un guerrero había perdido amigos, disfrutar un día soleado, disfrutar de la lluvia, entre muchas otras cosas.
Sin más que hacer llevé a cabo mi última pregunta:
-¿cualquiera puede ser un guerrero?
El viejo simplemente me dijo:
Aún no has entendido nada de lo que te dicho. Claro que cualquiera puede llegar a ser un guerrero y uno muy admirable, la más grande batalla es la vida misma, es cuando en realidad se muestra si eres un guerrero. Ya que en la vida te enfrentas a problemas en los cuales tu tienes que tomar buenas decisiones, en la vida los problemas son más duros que la flecha de un arco muy tensado, ya que estos te pueden herir en lo más profundo del corazón, esas heridas no son fáciles de sanar, ya que la única cura que existe para sanar es el tiempo, y la fuerza de voluntad. Los milagros existen, ya que la vida es un milagro y tu que estás vivo, siempre pides ver un milagro, y no puedes darte cuenta que tu ya eres uno.
Estas fueron las palabras del viejo guerrero sabio, después de eso simplemente se apartó de mi y se fue caminando hacia el bosque, entre los árboles, ramas y el río que adornaban al bosque verde lleno de vida.
Una repentina lluvia se hizo presente y aprecié que la las gotas que caían no tocaban al viejo, era como si no lo quisieran mojar y lo evadían. Fue entonces cuando pensé:
-Te has equivocado viejo, por fin aprendí algo de ti, y es que si tu respetas a la vida, la vida te dará su respeto.
Especial dedicatoria a: Mi hermano Chuchito, Michel Gabriel y compañía, Hugo, Mar, Nelly, Mi creador, A.S M,G,R,U,S,Z,J.